Por Verónica Massonnier
¿Cómo surgió la marca Büg?
Büg nació en 2017. Yo estudio Comunicación Visual y en paralelo comencé a tomar clase de joyería en plata con un ex docente de la Escuela Figari. Como era un hobby caro empecé a sustentarlo a través de la venta en redes sociales: creé un Instagram y comenzaron los pedidos.
Es importante mencionar que mi madre es artista plástica, profesora de artes visuales y mi familia paterna siempre estuvo en el rubro de la joyería. De allí proviene todo lo de probar con materiales nuevos. De chica iba siempre a la joyería, y hoy creo que todo eso tuvo mucho que ver con lo que es mi vida hoy. Me fui encontrando con muchos orfebres, con muchas personas que de manera generosa compartieron su conocimiento conmigo.
¿Cómo definirías la identidad de Büg?
Lo que yo hago es joyería contemporánea y siempre me orienté a trabajar con materiales nobles, la plata y el oro.
La propuesta de producto incluye anillos, colgantes, caravanas, llaveros. De a poco voy desarrollando piezas clásicas pero con un toque irregular, que es un diferencial de Bug: me gusta jugar con ciertas irregularidades le dan personalidad a la pieza. Es joyería artesanal, estoy sobre el producto desde que comienza hasta la terminación final. Y me gusta buscar algo contundente pero irregular, creo que hay una belleza especial en eso.
Los joyeros tienen muchas reglas incorporadas, reglas milenarias, y a mí me gusta transgredir un poco. Caí como un paracaídas en este mundo. A veces los orfebres me dicen “esto no se puede” pero yo digo “probemos”. A veces sale mal, pero otras salen cosas innovadoras.
Hoy también hago muchos reciclajes para personas que tienen piezas heredadas y que de este modo quieren empezar a usarlas, haciendo algo nuevo a partir de la pieza original.
¿Cómo comenzó la presencia en locales?
La parte comercial comenzó, además de las redes, porque Camila Jettar hizo una curaduría y me pidió que mis piezas estuvieran en su tienda OUD (Objeto Único y Distinto). Hoy vendo a través de las redes y la web, con visitas que a veces llegan a mi taller porque les gusta ver qué hay detrás de un producto y a mí me gusta mostrarlo. Me encantaría potenciar eso.
¿Cómo te imaginas el desarrollo futuro?
Tengo muchos intereses además de la joyería. Me gustaría incentivar la joyería nacional porque allí hay mucho potencial que está bastante oculto. Hoy el público de Bug es más bien joven pero quisiera incorporar un público más adulto, habituado a la joyería tradicional, que pueda descubrir mi propuesta en especial a través de las visitas al taller.
Y me importa que la producción sea totalmente local Si algún día decido vender en otro país voy a ir, conocer la gente que hay en el rubro, llevar mis moldes y buscar orfebres con los que me sienta bien allí: trabajar con personas de ese mismo lugar. Me parece interesante que la gente confíe en la mano de obra que está al lado de su casa y tal vez no la ve, buscando más lejos en Internet cuando tiene la posibilidad de lo cercano.












