Más que diseñadora, se define como una agitadora de conciencias. Entre el Yoga, la meditación y la medicina preventiva, Ale Calcaterra es una referente.
Por Verónica Massonnier.
Es indudable que el yoga, en sus diferentes versiones, se ha transformado en una de las actividades más trendy del momento. Yo conocí a Alejandra Calcaterra porque compré sus hermosas prendas diseñadas especialmente para practicar yoga, pero recién cuando hice esta entrevista pude captar la profundidad y la coherencia en su forma de ver la vida. Su pensamiento va más mucho más allá; por eso decidí no incluir muchas preguntas y dejarla que sea ella quien nos relate quién es Ale. La dejo que nos cuente.
“Soy hija de un futbolista y de una enfermera. Desde muy chiquita hice muchísimo deporte, siempre tuve como un don mucha facilidad con mi cuerpo y el movimiento, y por otro lado siempre recibí del lado de mi mamá otras cosas: nos enseñó a meditar desde muy chiquitas, recibí educación cristiana, me enseño a hacer silencio. Mi mamá y mi abuela vienen de la rama de la sanación. Nací en un pueblo pequeño, Dolores, y luego nos fuimos a vivir a Grecia un tiempo. Siempre tuve una vida espiritual muy intensa, incluso a los 14 pensé que me gustaría ser monja; y todo el tiempo eso estuvo acompañado con mucho deporte.
Cuando vine a Montevideo a estudiar descubrí que lo mío era la Educación Física. Me recibí de profesora a los 23 y en seguida comencé el instructorado de yoga. Esa fue la forma de integrar las dos partes, y me sentía como pez en el agua pudiendo sumar las dos partes que me gustaban: pude enseñar lo físico y a la vez ser una docente formadora de valores, de conciencia y de autoestima a través del cuerpo y el movimiento. Eso siempre me fascinó. En el presente doy clases pero también soy formadora en el instructorado.
Hoy tengo un compromiso absoluto con el yoga porque es la herramienta que me ha permitido sostenerme como persona y también acompañar los procesos de otras personas. Me siento una agitadora de conciencia y he integrado mucho de las diferentes corrientes que aprendí, no solamente yoga. Eso me ha dado una gran flexibilidad a la hora de enseñar. No me siento cerca de los dogmas (que para mí vienen del ego): si profundizas en la filosofía budista, las enseñanzas de Jesús, la medicina china, la kabalah, la medicina ayurvédica, la medicina indígena, todo es lo mismo. Tenemos la ilusión de que estamos separados pero el universo es único, la verdad es única.
Son diferentes caminos para llegar a sentirte completa, a la sensación de plenitud, de liberación. Son tiempos de dejar de separarnos. Tanto los que se inspiran en la naturaleza como los que estudian la física cuántica van percibiendo que todo nos lleva a un mismo lugar. La verdad está ahí esperando que la tomemos.
¿Y cómo llegaste a diseñar tu línea de ropa?
Vuelvo a referirme a mi pueblo y a mis abuelas. Mi abuela nos regalaba siempre cortes de tela, porque en un pueblo pequeño no había tiendas. Teníamos una modista que vivía en una casa muy humilde y nos encantaba diseñar nuestra ropa. Cuando fui grande no encontraba cosas que me gustaban: o no eran lo que quería o eran demasiado caras. Entonces descubrí en el pueblito donde vivía en ese momento una modista muy similar a la de mi niñez, y eso me llevaba a un lugar de conexión con una energía muy femenina. Yo la admiro mucho. Disfruto muchísimo de descubrir telas, tocarlas, olerlas, me conecta con algo que me da mucha paz. Empecé a tener amigas que me pidieron que les hiciera ropa para ellas y así empezó; son prendas de talle único, me inspiro en lo que tengo ganas de tener en cada momento: cuando veo cosas lindas me conectan con la creatividad.
¿Haces planes?
Hace un año armé un programa que se llama Movimientos Divinos que va más allá del movimiento, tiene que ver con meditación y medicina preventiva. Buscamos agitar la conciencia.
Las mujeres tenemos que sostener desde un lugar propio y diferente, y yo miro a mis abuelas como referentes. No hago planes, siempre fui como muy exigente en mi formación pero no puedo planificar: enseño la importancia de conectar con el aquí y el ahora, y creo que esto es muy importante en este momento. Soy intuitiva, impulsiva, honesta. Cuando me acuesto a dormir me siento en paz, aunque lo de afuera pueda ser muy caótico y también me pasen cosas dolorosas. Ser fiel a mí y fortalecerme desde ese lugar va a ser mi próximo desafío. Día a día, con mis hijos, tratando de sanarme, estar para mí y para sostener desde un lugar de amor; cuidarnos, estar en paz y soltar cuando hay que soltar. Hace muchos años que trabajo por esto.





















