A derribar el mito de que la palta engorda. Es un disparate más grande que una casa. Lo único que nos aporta, son cosas buenas para nuestra salud. 

Por Dolores de Arteaga.

Palta. Aguacate. Avocado pear. Avocat. Alvocat. Todos nombres diferentes, según el país al que hagamos referencia, para denominar a lo que suelen llamar “la fruta de la vida”.

Sí, fruta, porque parece que es mitad fruta-mitad verdura. Pero entraría dentro de la categoría de las frutas. 

Contemos un poco la historia de esta fruta milenaria, que tiene tantos años como beneficios para la salud, así como muchísimos admiradores. Es originaria de América, el llamado “nuevo Mundo” de aquél momento. Llegó a ser popular en Europa gracias a los conquistadores españoles, quienes le hicieron fama de afrodisíaca. Se cree que fue encontrada en Puebla, en el centro de México; aunque hay quien dice que fue hallada en Perú, entre 1532 y 1550.

Fruta cremosa. De textura suave. Delicada. Hace las veces de “manteca vegetal” sobre las tostadas. Hoy está muy en boga. No hay restó que no la presente en su menú. Muchas veces, figura así: Tostón de palta y huevo poché. La boca se nos hace agua de solo pensar en “ese tostón” (y el típico pensamiento de “que engorda”, hay que achacárselo más al tostón o a otro acompañamiento, como los nachos cuando hacemos guacamole, que a la palta en sí).

Es más, está tan de onda consumir palta, que varias celebrities han declarado incansablemente ser fans de esta fruta-verdura. Entre ellas, se encuentra Gweyneth Paltrow, Emma Watson y Jennifer Aniston.

Sus virtudes son interminables. Es rica en fibra, potasio, magnesio y vitaminas varias. En un pasado no muy lejano, corría el mito de que engordaba. Y hoy, se asegura de que es todo lo contrario. Porque si bien es cierto que la palta es rica en grasas, es de las buenas; de los bien conocidos ácidos grasos esenciales, con mucho Omega 3.

Profundicemos un poco más en sus beneficios:

  • Controla el colesterol malo: consumir una palta por día, nos asegura una dosis inmejorable de ácidos grasos esenciales insaturados, que ayuda a mantener alejado el colesterol malo, quien es el culpable de muchos accidentes cardiovasculares. Hasta de las várices (seguimos aprendiendo). La palta es de las frutas que nos aporta más grasas buenas.


  • Sacia el hambre: al ser baja en carbohidratos y muy rica en fibras, el organismo pasa a sentirse saciado. Aparte, ayuda a movilizar el intestino y equilibra los niveles de glucosa en sangre


  • Piel más lisa y firme: Su banquete de vitaminas (A, C, D, E, K y B), ayuda a mantener en forma las fibras de colágeno y elastina de la piel, erradicando los radicales libres (que son los que hacen que la piel luzca envejecida).

Y si todavía barajás el mito de que la palta engorda… ¡salí corriendo a una frutería o a un supermercado! Comprate varias, e integralas a tu dieta diaria: desayuno (con tostadas); almuerzo (ensaladas); hora del té (licuados de verdes); etc.