Posada Paradiso.

Por Cata Weiss

Nicolás Noguerol y Flavia Espósito, encargados de uno de los hoteles más importantes de Bariloche, son una pareja de argentinos que decidieron venir a Uruguay para ocuparse de una posada en José Ignacio. Esta es la historia de una pareja porteña que decidió a apostar por el turismo uruguayo en plena pandemia.

A principios de octubre se volvió a inaugurar uno de los hoteles más históricos de José Ignacio: Posada Paradiso. Un espacio único, en este pueblo de pescadores, ya que se trata de un tipo de hotelería que intenta hacer sentir al huésped como en casa. El edificio esta situado en una zona tranquila del balneario, a pocas cuadras de la Playa Mansa, en la calle Picaflores; y las veinte habitaciones que dispone son simples pero con un toque de calidez. Lo mismo ocurre con el living que, tiene una chimenea siempre encendida y su personal, atento a los detalles que necesitan sus visitadores en todo momento de la estadía.

Los nuevos encargados, Nico Y Flavia, se decidieron en el verano pasado a emprender esta nueva aventura. “Venimos de siete años de temporadas en la nieve, en Bariloche y luego pasábamos nuestras vacaciones en José Ignacio. Siempre soñamos con tener algún proyecto en la contra temporada y así poder estar activos casi todo el año. Es muy importante que el lugar tenga que ver con nosotros, con nuestra identidad e historia. Amamos la nieve y amamos la playa. Y tanto Bariloche como José Ignacio son dos lugares únicos para cada estación del año”, contó Flavia.

A pesar del freno que sufrió el turismo a causa del coronavirus, esta pareja argentina pasó unas semanas por el hotel Pire- Hué en el Cerro Catedral, y luego cruzaron el charco junto a sus dos hijas, Francisca y Federica. Nico y Flavia veranean desde muy chicos en Punta del Este y son amantes de la playa y las mesas largas de amigos de toda la vida. Son anfitriones natos, lo que los lleva a tener un trato con sus huéspedes muy especial. “Nos instalamos en José Ignacio en agosto y todos rápidamente nos sentimos como en nuestra propia casa. La calidez con la que nos recibe este país es única y el estar acá lo vivimos muy naturalmente. Sin dudas un lugar de disfrute  para toda la familia”, aseguró Nicolás.

Nicolás viene de una familia hotelera con mucha tradición en Argentina, creció entre los pasillos, las cocinas y los espacios comunes de un hotel. Y por más de 30 años, los Noguerol, supieron conducir y mantener en el hotel Pire- Hué la esencia de “una casa en la montaña” para todos aquellos que disfrutan del ski y la nieve. Flavia se sumo a este proyecto hace 7 años y “juntos logramos un armonía de trabajo en donde cada uno tiene sus roles y nos respetamos en las decisiones”. “Tal como hicimos en Bariloche, ahora nuestro nuevo sueño es hacer de Paradiso las casa de la playa de todos aquellos amantes del mar y las noches estrelladas más lindas”, agregó Nicolás.

A causa de la pandemia que trajo el Covid-19, las fronteras uruguayas se cerraron desde marzo pasado y la manera inteligente y audaz que tuvo el gobierno de manejarla, convirtió al país en un foco de atracción para extranjeros. Pero a pesar de esto, ingresar no es un trámite fácil y es por eso que el turismo local vuelve a renacer. “Este año trabajaremos con el turismo interno, recibiendo a cada uruguayo que quiera venir a pasar unos días a José Ignacio. En Posada Paradiso encontraran un lugar cálido, relajado, y sin pretensiones donde podrán sentirse como en su casa de la playa”, explicó Nicolás.

Algo que se está desarrollando post pandemia es la escapada del fin de semana, esa necesidad de recuperar energía y bienestar. La Posada Paradiso ya está instalada en José Ignacio hace muchos años y fue pionera, desde sus inicios, en esta modalidad de turismo. Sus huéspedes se refieren al lugar como su casa en la playa y donde el ambiente es amigable y cálido. Los nuevos encargados esperan que la gente se instale dos, diez días o lo que necesiten para disfrutar de uno de los destinos únicos de playa del mundo.

Con un toque hippie pero sofisticado, Paradiso te invita a conectar con otro tipo de confort, aquel que te hace sentir parte del lugar, involucrado, local y que te invita a bajar a la Playa Brava cerca del faro o disfrutar de un atardecer en la mansa y al mismo tiempo pasear por el pueblo y obviamente probar la oferta gastronómica que ofrece.  Para lograr darle una lavada de cara a la posada, los nuevos encargados se unieron al diseñador de interiores Hasen Balut y Catalina Solari, dueña de Mesopotamia Argentina.

Al mejor estilo de una posada brasilera, se puede apreciar los techos altos, la madera como protagonista en las terminaciones de puertas y ventanas, paredes rosas combinadas con un verde claro y las baldosas clásicas que se repiten en los pisos. También hay un estilo bohemio en las terrazas comunes marcado en la piscina y en las plantas y árboles que trepan por el espacio y le dan ese toque relajante. La casa es un mundo mágico que provoca sensaciones que no pasan desapercibidas, sin dudas es el hotel que abrazara a sus visitantes en José Ignacio.