“Aprendí a sustituir la palabra “intensa” por “pasional”

Por Cata Weiss.

Florencia Jinchuk pisa fuerte: Licenciada en Química y especializada en formulación de esta especialidad en cosmética, lo que la llevó a crear The Chemist Look. Sin dudas cuando ella entra a un lugar, la gente se da vuelta a observarla: su forma de hablar, gesticular y mover sus manos de manera tan femenina y enérgica, hace que uno no pueda dejar de seguir su conversación. 

Confiesa que desde que tenía 18 años supo que quería dedicarse a la química y la cosmética, siempre la apasiono. Floppy, como la llaman sus amigas, se levanta todas las mañanas temprano y mientras desayuna y se informa, se prepara para su práctica deportiva. “Preciso de cierta rutina para mantenerme enfocada”, dice.

Jinchuk aprendió primero sobre la cosmética como consumidora, luego como estudiante y hoy como una permanentemente buscadora. “Siempre fui una persona curiosa”, asegura. Carismática, inteligente y atenta a las oportunidades, sin duda, Florencia es una mujer que no se conforma y cuando logra su objetivo, ya tiene en mente su próximo desafío. 

En el último tiempo se habló mucho sobre Florencia por su publicación en Instagram sobre el proceso que realizó de congelar óvulos. En esta entrevista con DressMix, nos explica sus ganas de ser madre en un futuro, pero sin prisas. “Hay mucho que quiero hacer antes de ser madre. Por eso, congelé”, asegura.

¿Cómo surge The Chemist Look? Contáme cómo fue tu historia: estudios, Estados Unidos…

A los 18 años me fui a vivir a USA con una beca para estudiar y ahí me recibí como Licenciada en Química. Luego de algunas pasantías, me cautivó el mundo de la cosmética. 

Cuando terminé la carrera, me inscribí en una maestría en Ciencia Cosmética. Mientras estudiaba, empecé a conocer mejor cómo funcionaba la industria. Me encontré con un mundo nuevo: con muchas virtudes, pero a su vez una “mala fama” relacionada a su forma de comunicar y crear. Analicé sus claims –por momentos exagerados y poco realistas–, su “poca transparencia” y la brecha entre los avances de la ciencia y las fórmulas disponibles en el mercado. 

Volví a Uruguay por temas personales después de 7 años y surgieron en mí las ganas de ponerle voz a todo lo que pensaba; lo quería era hacer algo distinto.  Ahí cree The Chemist Look: en su momento un blog de cosmética con fuerte impronta científica. Al poco tiempo me di cuenta de que alrededor del blog, comenzó a crearse una comunidad muy activa de personas que me pedían recomendaciones. Me resultó apasionante escucharlas y tratar de entender lo que necesitaban y me animé a diseñar y ofrecer productos con formulaciones customizadas. 

Siempre me identifiqué con un rol que tuviera más que ver con la parte creativa de la ciencia, que con el trabajo en el laboratorio.

¿Cuál es la característica en tu personalidad que te llevó a crear un emprendimiento exitoso?

Soy soñadora y pasional. Aprendí a sustituir la palabra “intensa” por “pasional”. El “sos muy intensa” tiene una connotación negativa que no compro. Vivo la vida con pasión, me levanto todos los días con una energía incansable que disfruto de volcar en mi trabajo. La pasión me ayudó a armar un equipo estrella. Creo que hay que rodearse de personas mejores que uno para crecer y es fundamental poder convencerlos de que elijan tu idea para trabajar juntos. 

Hoy comparto esta pasión con un equipo increíble, talentoso y muy trabajador con el que crezco permanentemente. La gente que labura conmigo son los primeros con los que puedo soñar en grande. TCL es producto de la pasión: pasión por crear, pasión por aprender, pasión por conocer.

¿Cómo es tu experiencia laboral, que hiciste antes de armar The Chemist Look?

Antes de TCL me estaba capacitando para esto, solo que no lo sabía. Puse foco y pasión en mis estudios que era algo que me motivaba y movía mucho. Luego, “sin querer queriendo” empecé a volcar esos conocimientos adquiridos y ahí surge The Chemist Look, como un blog científico con una mirada accesible, o al menos, eso intentaba. A partir de ahí, todo cambió. Me fui capacitando y desarrollando dentro de mi propio proyecto, con mi equipo, con mentores. Intento aprender observando, escuchando con humildad y rodeándome de gente que admiro. A nivel liderazgo, hay algo por aprender de todo el mundo, tanto de lo bueno como de lo malo, lo que querés incorporar y lo que no. 

¿Cuál es tu mirada sobre las mujeres hoy en el ámbito laboral, emprendimientos, etc?

El mundo emprendedor no siempre es sencillo para la mujer. Es un mundo en el que la mujer se hace camino a fuerza de mucho trabajo y sacrificio. No es gratis para una mujer llevar a cabo un emprendimiento con exposición: cosas que se premian en los hombres, se “castigan” en las mujeres. Lo que rescato es que el camino recorrido para obtener las metas que una mujer se propone a nivel laboral, tiene un sabor especial, es fruto de muchas luchas. Una se hace –o se muestra– fuerte, se arma de una coraza protectora que muchas veces llevan al “tenés carácter” o “no sos fácil”.  

Hacen falta más mujeres en el mundo emprendedor así como también más inversores y fondos que apuesten a proyectos liderados por mujeres. 

Hacen falta más mujeres mentoras que den apoyo para que otras mujeres se animen a emprender. 

Hacen falta mujeres en puestos de liderazgo, tomadoras de decisiones,  que aporten su mirada y sean las principales impulsoras de los cambios necesarios para equilibrar.

¿Cuál es el mejor consejo laboral que te dieron y quién te lo dio?

“Muchos tienen grandes ideas, pero no hay ideas posibles sin una buena operación. Operaciones, operaciones, operaciones.” Me lo dijo un profesor en Columbia. 

Be big, act small”: no sé de dónde lo saqué, pero es una frase que siempre estuvo presente en mi oficina. 

“Cuidate vos y tratá de ser humilde y mantener los pies sobre la tierra. Si te desbordás, pedí ayuda.”: me lo dijo un ex novio. Lo tengo en las notas de mi celular. 

Be kind, porque nunca sabés por lo que está pasando el otro”: lo escuché en una charla, lo anoté y me quedó marcado. 

¿Qué es lo mejor de The Chemist Look para vos? y ¿Cuáles son tus funciones hoy en día?

Lo mejor de TCL es la gente con la que trabajo todos los días. Tengo el honor de trabajar con gente increíble a nivel humano y talentosa en lo laboral de los cuales aprendo todos los días. Me siento afortunada. 

TCL es un medio para hacer lo que nos gusta y nos motiva. Con los años, uno crece y sus intereses cambian. El crecimiento me permite ir abordando proyectos que me interesan, aprendiendo de temas nuevos (e-commerce, big data, sustentabilidad, etc.), conociendo nuevos países y gente interesantísima. 

A su vez, me permite mantenerme actualizada y en contacto con la ciencia. Soy una gran entusiasta de la innovación abierta y ser una empresa basada en tecnología nos permite estar en contacto con un montón de proyectos y entidades. El futuro es la ciencia, y desde nuestro humilde lugar, poder generar valor es uno de los motivos para trabajar todos los días.

TCL es de alguna manera un sueño materializado: la búsqueda incesante, el contacto con la ciencia, la creatividad, la cercanía con la gente, el diseño… En fin: un lugar que me permite volcar mi energía felizmente.

Mi función principal en TCL es mantener la visión de la empresa y entender cómo esa visión se va adaptando a un mundo tan cambiante. Es lo que me quita el sueño de noche: cómo seguir generando valor.

Lo mejor de crecer es poder volver a los inicios. Es loco pero así lo siento. Al principio hacía lo que más me gustaba: productos. Luego la empresa empezó a crecer y cuando me quise dar cuenta era un pulpo haciendo muchas cosas operativas con poco tiempo para dedicarme a eso que me copaba al principio. 

Crecer me permitió armar equipo con gente mejor que yo para cada cosa y así pude volver a enfocarme en lo que más me gustaba y en donde sentía que realmente sumaba valor: crear productos. 

Hoy, en mi día a día, estoy completamente enfocada en la expansión de la marca, en los nuevos mercados y en investigación y desarrollo (I+D). El trabajo en I+D es como volver a jugar, solo que cambiamos las muñecas por péptidos, biosíntesis y biomoléculas y asumimos el compromiso que requiere esta labor. Estoy involucrada en la estrategia de comunicación y en contenidos pero no en el día a día de estos departamentos. Trabajo a la par de Santiago Campo, que maneja la operación de la empresa y el team digital. Somos un muy buen dúo. 

¿Tuviste que sacrificar muchas cosas para armar tu negocio?

Desde mi experiencia personal, cuando inicialmente emprendí este proyecto no sentí el sacrificio. Empecé a tomar consciencia cuando hace tres años decidimos escalar la empresa. Emprender y escalar un emprendimiento no es lo mismo. 

Hoy no tengo dudas de que emprender viene de la mano de sacrificio. El camino no es lineal y el sacrificio personal es real. 

Emprender en Chemist me significó mucho sacrificio a nivel personal. Creo que si no estuviera enamorada del proyecto me hubiese sido muy difícil encarar muchas cosas que hice (y hago): una vida bastante nómade, mucho viaje, mucha mudanza. Se hace difícil echar raíces, los vínculos en general son un desafío. Pero creo que el sacrificio más grande va mucho más allá de perderte un cumpleaños o una reunión porque te tocó viajar: algo de lo que se habla poco es de la adrenalina con la que vivís, que hace que por momentos resulte difícil conectar con la realidad que te rodea, con el presente por fuera del trabajo. 

Es un viaje apasionante y no imagino otro: desafíos constantes, hacer tangibles proyectos, verlos crecer, conocer gente y culturas, formar equipos, levantarte todos los días con un propósito y una motivación para crear. Pero tiene su lado B, es un camino que no deja de ser solitario en muchos aspectos y que implica un sacrificio personal que hay que estar dispuesto a asumir. Emprender está de moda pero no es el único camino y está bien que así sea. 

¿Qué significa para vos el éxito?

Si bien es una definición súper subjetiva y que calculo que va mutando en las distintas etapas de la vida, hoy para mí el éxito está muy ligado con dormir en paz. En lo empresarial, estar tranquila con las decisiones tomadas y los pasos dados; en lo personal, creo que sería lograr ese famoso equilibrio “vida- trabajo”. Muchas veces siento que no lo estoy logrando, la sensación de estar “en falta” es bastante recurrente en mi pero no dejo de buscarlo. Calculo que no es algo a lo que se llega un día, sino que un trabajo diario que a veces sale mejor y veces peor. 

¿Cuál fue el mayor aprendizaje sobre ser emprendedora?

Mis mayores aprendizajes creo que han sido que nada importa si no generás valor; que vivimos en un mundo difícil, pero en el que hay gente que quiere hacer las cosas bien (lo cual es motivante); que la gente que trabaja con vos tiene que poder crecer y realizarse; que la intuición es CLAVE (especialmente en los inicios); que los datos son muy necesarios, pero no pueden volverse una obsesión; que finalmente todo se trata de relaciones humanas y que como emprendedores, somos motores.

¿En qué momento de tu vida aprendiste sobre tu rubro?

Aprendí como consumidora primero, como estudiante después y permanentemente me seguí formando. Siempre fui una persona curiosa. Hoy aprendo mucho del equipo de I+D de TCL, que son unas despegadas. La innovación abierta y el mindset colaborativo, te permite estar en contacto con proyectos, empresas y gente relacionada a la industria que son siempre fuente de aprendizaje e inspiración. 

¿Cuáles son tus cosas favoritas cuando terminas tu trabajo y volvés a tu casa?

El “volver” a tu casa medio que desapareció con la pandemia para mí. Hago mucho home office. Tengo identificados dos rituales que no cedo: uno, salir a caminar 40 minutos con un podcast. Tengo varios que sigo, cuasi mentores. Caminata con podcast de Esther Perel y café, fue y es, mi ritual diario de los últimos años. El otro, la mañana. El café y desayuno mientras leo las noticias es un ritual que no sacrifico.

Afuera de tu trabajo ¿cómo sos? Sé que sos amiguera y te gusta salir. Describime un día en tu vida desde que te levantas, que comes, tu actividad física. Si meditas, haces yoga o lees. ¿Qué te ayuda a mantener el foco?

Arranco temprano tipo 7.30 a.m, leo mails, entreno y desayuno. Alrededor de 9.30 a.m. arranca el día laboral hasta las 20 hs, momento en que trato de dejar el celular. Reconozco que me cuesta. Siempre corto en el medio, no es que estoy de corrido sentada, pero estoy en calls, leyendo o pendiente. Corto siempre en algún momento para salir a caminar. Soy de comer en mi casa y si voy a la oficina soy muy de tupper y snacks en la cartera. 

Preciso de cierta rutina para mantenerme enfocada. Hacer deporte, comer sano, dormir. Te diría que dormir 8 horas me es lo más importante. No funciono si no duermo bien.

Fui encontrando la vuelta a la rutina a pesar de moverme mucho: siempre que llego a un lugar nuevo voy al súper y trato de aprovisionarme de lo necesario (aunque vaya a estar pocos días en ese lugar) y me apunto en el gimnasio que me quede más cerca. Hago musculación y cuerda, un hábito que adquirí con mucho viaje porque era algo que podía llevar conmigo siempre.

Tengo mis amigas que son como hermanas de fierro. Hoy, varias vivimos en distintos países pero cuando nos encontramos es como si el tiempo no hubiera pasado. A medida que crecemos, cada una va tomando su propio camino, pero lo lindo con ellas es que a pesar de estar en distintos momentos y ser muy distintas, seguimos eligiéndonos. 

Con la nueva rutina pandémica, perdí algunas actividades que disfrutaba y hacía a menudo: agarrar un libro que no sea relacionado a trabajo, yoga, merendar con una amiga,  salir con alguien. Estar presente. Estoy trabajando en eso. Un desafío. 

Y por último, me gustaría que me cuentes sobre tu decisión de congelar óvulos, te costo tomar la decisión, sufriste durante el proceso? ¿Y por qué decidiste hacerlo público a través de las redes? Sentís que hay prejuicios en Uruguay con el tema? ¿Cuál fue tu mensaje? 

Quiero ser madre, nunca me lo cuestioné. Hoy no estoy en pareja, pero la primera vez que consulté para congelar óvulos tenía 28 años y vivía con un novio. Es algo que tuve en mente siempre. Sé que quiero el lujo del tiempo y no quiero que mi edad condicione mis decisiones; y sabiendo eso, también sabía que hacerlo ahora era ideal. Cumplo 32 años. 

Hay mucho que quiero hacer antes de ser madre. Por eso, congelé. Creo que hubiese congelado igual si hubiese estado en pareja. 

Decidí hacerlo público porque siento que es un tema un poco tabú entre las mujeres o mismo muchas chicas de mi edad no saben que es una opción. Creo que hablar de ciertos temas ayuda a descomprimir. 

Creo en el diálogo entre las mujeres, en poder mostrarnos más vulnerables entre nosotras y ser una red de apoyo. La decisión de hacerlo y de hacerlo público me fue orgánico. 

La verdad es que inicialmente me lo tomé  como un trámite más que tenía que hacer. Hoy, puedo decir que no fue tan así. 

El proceso fue muy duro para mí y me hubiese gustado tener más información de personas que hubieran pasado por este proceso. El crush hormonal posterior me fue complejo. No me lo esperaba. Lo volvería a hacer pero con el diario del lunes, lo hubiera hecho en un lugar con más contención, no sola en Buenos Aires.

#MujeresPoderosas