Y qué nos depara el 2021.

Por Macarena Algorta @islowly_

Sin duda que el 2020 fue un año que quedó para la historia. Sin precedentes históricos, la pandemia mundial que todos vivimos por el Covid-19 fue un hito que marcó al mundo, y la industria textil no quedó por fuera. Sin previo aviso, caminar por las calles de una de las capitales de la moda como lo es Londres, en donde las vidrieras dictan la moda y la gente con sus looks, con las tendencias, se transformó en un set de una película abandonada. 

Hacía tiempo que se venía diciendo que la evolución digital revolucionaría la industria de la moda. Y el Covid-19 pareció ser el empujón que se estaba necesitando para que esta hipótesis se comprobara. El ritmo acelerado de la producción de nuevas colecciones, la obsolescencia programada con las que son diseñadas las prendas fast fashion, la forma en la que las grandes marcas de moda imponen las tendencias, el impacto y costos de la creación de eventos y semanas de la moda y la forma en la que las distintas marcas se comunican con sus seguidores y clientes, fueron y son algunos de los tantos temas que se empezaron a repensar. 

Flexibilidad, la rapidez en la toma de nuevas decisiones frente a imprevistos y la creatividad con la que cuenta una marca, son 3 de las claves esenciales en un mundo post-Covid. El Covid-19 dejó en evidencia una industria que venía manejando inventarios, órdenes y producciones ficticias que eran insostenibles no solo para el planeta sino para la subsistencia de la propia industria. 

Gracias a esta pandemia mundial en la que por primera vez en la historia de la moda las pérdidas llegaron a una escala global nunca antes vista, sentarse a re-pensar la estrategia de negocio de cualquier marca textil pasó a ser una obligación. En tan solo los primeros cuatro meses del 2020, se estima que la capitalización de empresas textiles cayó un 40% en una escala global. Pero para la sorpresa de muchos directores creativos y fundadores una de las mejores y más efectivas soluciones, la clave para salir a flote fue re-direccionar la mirada hacia una palabra: sustentabilidad. 

Los principios y valores por detrás de la moda sustentable parecen estar re-direccionando una industria que se encaminaba a un callejón sin salida. Pero gracias a la implementación y prioridad de profundizar en la moda sustentable y buscar una solución en ella, varias marcas no solo están saliendo a flote, sino que están encontrando nuevos modelos de negocios.

La importancia y el poder de las colaboraciones parece haber quedado en evidencia. La necesidad de tener una fuerte y marcada presencia digital pasó a ser no solo una nueva y necesaria vía de comunicación con clientes y seguidores, sino una reafirmación a la transparencia y validación anti greenwashing. Demostrar los valores y ética por detrás de tu propuesta como empresa es una nueva norma y algo en lo que los consumidores hoy en día buscan, sino que influye considerablemente para efectuar una compra. 

La pandemia que atravesamos, no hizo más que reafirmar esto y poner en evidencia bajo nuevos ejemplos de marcas fast fashion que debido a la crisis mundial y freno de producción de colecciones, decidieron no pagar a los empleados por detrás de las fábricas textiles que ya habían realizado (en condiciones inhóspitas) sus encargues. Gracias al poder de las redes sociales y colaboraciones que mencionaba anteriormente y bajo el #payup muchas de estas marcas se vieron forjadas a pagar de todos modos los contratos que ya habían firmado con dichas fábricas. 

Si bien parece que lo peor de la pandemia ya ocurrió, las consecuencias seguirán presentes en la industria textil por los próximos (al menos) dos años. Sin duda que el poder e impacto que tiene esta industria responsable de generar más de 2.5 billones de ingresos anuales afecta directa o indirectamente aproximadamente a una de cada ocho personas en el mundo. 

Queda en claro que tanto la situación de la economía a nivel global, como el nuevo comportamiento y rumbo por parte de consumidores como el sistema de la industria textil será de vital importancia seguir de cerca en los próximos meses. Pero sin duda que un gran mensaje que nos deja esta pandemia para reflexionar es poner la sustentabilidad primero.