¨Hoy se busca que las inversiones tengan un retorno no sólo económico sino social y medioambiental¨

Entrevista: Verónica Massonnier

Natalia Hughes se define como una persona entusiasta por naturaleza, agradecida por las pequeñas y grandes cosas, en especial la familia y los amigos. Es abogada, con gran vocación de servicio, especializada en fideicomisos. Allí tomó contacto con los fideicomisos de triple impacto. ¿Qué implica este concepto que tiene una denominación compleja y tal vez no es conocido por todos? En síntesis, Natalia lo refiere a las empresas que, desde su propósito, se orientan a tres áreas fundamentales: el lucro, lo social y lo ambiental. Esas son, en síntesis, las empresas B, de las que se habla mucho en los últimos años, con curiosidad e interés pero tal vez con poca información acerca de sus alcances. 

En síntesis, ella explica que en el mundo existe un gran flujo de dinero y hoy se busca que las inversiones tengan un retorno no sólo económico sino social y medioambiental. Ocupa espacios relevantes en los organismos que regulan y auditan que las empresas cumplan esos propósitos. 

¿Qué es lo nuevo de este diseño? El lucro siempre existió como meta central en las empresas, y en forma correlativa surgían esfuerzos volcados a lo social: la filantropía, las ONG, la Responsabilidad Social Empresaria. Todos formaban parte de una intención de crear sociedades más justas, pero fue necesario modificar estructuras jurídicas para crear empresas que, desde su propósito -desde su ADN podríamos decir- estén orientadas a cumplir con tres metas en simultáneo: el lucro (que por supuesto no se deja de lado porque es el necesario fruto de la inversión), el impacto social (que consiste en mejorar las condiciones de vida de la gente), y el impacto ambiental (que consiste en trabajar sin agredir la naturaleza y apuntando a la sostenibilidad en el largo plazo). Estas son las empresas B. 

Natalia trabajó profesionalmente para unir estos mundos, crear políticas públicas y un diseño jurídico que tenga en cuenta los tres objetivos a la vez. El sistema B crea una nueva identidad de mercado, una nueva genética empresarial, un nuevo modelo de negocio desde el nacimiento de la empresa, desde su diseño jurídico. Natalia dice “son empresas en las que podrían ser accionistas la Madre Teresa de Calcula, George Soros y el presidente de Greenpeace, y los tres sentirían que el diseño los satisface”. 

Un ejemplo es Patagonia, que define su objetivo como la regeneración del planeta y la biodiversidad. Para lograrlo hace ropa y la comercializa de manera muy exitosa. Otro ejemplo es una empresa constructora en Chile su propósito es bajar la tasa de criminalidad y reincidencia. Invierte en las cárceles, forma y capacita a las personas privadas de libertad y luego les proporciona trabajo. Es una empresa constructora, y utiliza la fuerza del mercado para dar solución a un problema que afecta a toda la sociedad. Eligiendo esa empresa como constructora, se está apuntando no sólo a construir edificios sino al mismo tiempo a resolver situaciones personales acuciantes. 

Para que una empresa sea considerada B debe estar certificada y someterse a una serie de revisiones que incluyen la equidad de género, la justa remuneración y una serie de factores más. Se trata de una economía inclusiva (crear valor para la mayoría de las personas posibles) y sustentable (en cuanto al cuidado del ambiente). 

Natalia explica: “Hay muchos problemas en el mundo, pero todos podrían agruparse en dos grandes áreas: problemas sociales y problemas ambientales. ¿De dónde van a venir las soluciones? Se necesitan soluciones urgentes. Entonces se piensa, si la institución más grande en el mundo, después de la familia, es la empresa (en el mundo hay 125 millones de empresas) de allí podría venir la solución. Se diseñan las empresas B que buscan beneficios compartidos.  Y todo el sistema es transparente: se rigen por normas de transparencia muy específicas que luego son medidas”

Para el individuo también es gratificante. “Si se encuentra qué es lo que constituye el propósito de una persona, lo que realmente lo motiva, se logra trabajar desde la integración y no desde la fragmentación. Es trabajar y volver al hogar con una sensación de continuidad: un mundo de negocios que permite hacer dinero y dar soluciones, todo a la vez.”

¿Este modelo está en oposición a la empresa tradicional? No es así. Ella afirma que “esto es una alternativa nueva, se genera un modelo que no se opone a la empresa tradicional sino que gradualmente puede ir sustituyendo el modelo anterior, tiende a hacer obsoleto el modelo actual para dar soluciones más integrales, con valores compartidos”. 

Además de trabajar en su profesión de abogada, Natalia es parte del grupo de amigas que crearon YouHub, un cowork que apuntó a integrar el trabajo con la familia, con un formato amigable y abierto que tiene un local el Carrasco y otro en Punta Carretas.

Natalia Hughes es Doctora en Derecho y Ciencias Sociales. Integrante del Grupo de Inversiones de Impacto en Uruguay. Nombrada madrina de honor por la Asociación de mujeres contracorriente 2018. Egresada del programa MED – Mujeres en Decisión de la Fundación de liderazgos y organizaciones responsables FLOR Argentina 2020.

Es socia fundadora de YOUHUB empresa B certificada, Presidenta de Sistema B Uruguay. Executive Board member de la Red Global de Abogados B, integrante del grupo del Comité Regional Interdependiente de Sistema B, integrante del grupo legal B , co creadora del proyecto de Ley BIC Uruguay, e integrante de Academia B.

Ha dado conferencias a nivel internacional sobre Fideicomisos de triple Impacto y sobre Inversiones de Impacto.

Publicó “un nuevo enfoque del art.318 de la Constitución de la República en Estudios jurídicos en Homenaje al Prof Mariano Brito, entre otros. Publicó e book sobre Caracterización y Desafíos sobre el Liderazgo Femenino en empresas B en Latinoamérica  financiado por IDRC y Academia B. Escribió para la primera edición de LEXOLOGY en Gran Bretaña sobre ESG and Impact Investing 2020.