Preparar el clima para una Navidad especial, más íntima y diferente.

Por Veronica Maasonnier

Tenemos que reconocerlo, esta Navidad es diferente a otras. Seguramente hay que pensar en encuentros más pequeños, con menos invitados, tal vez limitadas a la familia más íntima. Podríamos pensar que estando en un grupo de tanta confianza (que tal vez vive en el mismo hogar) la decoración no es tan relevante; podríamos incluso sentirnos desmotivadas y limitarnos al rutinario decorado de todos los años. Sin embargo, es todo lo contario: en un momento de cierta oscuridad, necesitamos recordarnos qué es la Navidad, qué es lo que realmente nos reúne, volver a la esencia de esta fiesta. 

Y allí aparece la luz, elemento decorativo que este año ha explotado en todo el mundo. No es casualidad: la luz es el símbolo que derrota la oscuridad. Esta vez, más que nunca, la luz debe ser protagonista de nuestra decoración navideña, ya sea bajo la forma de velas (esta temporada la moda indica muchas velas del mismo color pero de distintos tamaños, combinadas entre sí), o de luminarias. Las luces no se limitan al árbol sino que se expanden por toda la casa formando guías que atraviesan el salón, que se ubican sobre la mesa o que forman ramilletes. Para esto disponemos de luces LED, que requieren conexión eléctrica y sugerimos ubicarlas al lado de una lámpara de pie o de mesa generando efectos de color cambiante, intermitente, o en un tono blanco cálido. Y si no estamos cerca de un enchufe eléctrico tenemos una serie de opciones a pila que permiten ser ubicadas en todo lugar: yo, por ejemplo, decidí que este año mi enorme ficus se va a vestir de gala con guías de luces doradas. 

La mesa es el otro gran protagonista de la jornada. Podemos romper con algunas tradiciones (es muy divertido hacerlo) y decorar la mesa de manera temática en un solo color (no necesariamente verde y rojo). Hoy disponemos de una enorme oferta de mantelería y vajilla de colores combinables y ganan protagonismo los metalizados (plata y oro) que le dan a la mesa un toque de brillo y fantasía. Un tip, existen incluso propuestas de materiales que permiten ser usados por una única vez. Hoy tenemos que explorar la oferta y descubrimos una enorme gama de posibilidades para todos los poderes adquisitivos. 

Mesas navideñas Rose Galfione

El punto clave es imaginarnos con anterioridad cuál es el efecto que deseamos crear. No es acumular ni repetir tradiciones sino crear un efecto “temático” a partir de elementos clave. La idea es sorprender, deslumbrar. Es importante decidir de antemano cuál es el color que va a ser el eje de nuestra propuesta y cómo vamos a generar el impacto en el momento de la entrada en la casa. Ese momento es como la tapa de un libro: puede maravillarnos o pasar desapercibido. La idea, en una Navidad tan especial, es deslumbrar con una “puesta en escena”, creando un entorno que llene de luz y alegría al que ingresa. Y nosotras, las creadoras, tenemos la oportunidad de divertirnos mucho ideando un universo hogareño a la medida de nuestra imaginación.