Por Verónica Massonnier.

La idea de recuperar materiales en desuso para crear objetos y prendas nuevas es un ideal que ha movilizado a un conjunto de jóvenes. Rediseña, el concurso organizado por Montevideo Shopping, les dio un espacio para este ideal de sustentabilidad, de apuntar al “cero desperdicio” y de poner en práctica las tres R: reducir reutilizar y reciclar.

Entrevistamos a representantes de cada uno de los equipos ganadores, estudiantes de EUCD, Integra y ORT. 

En todos los equipos hubo sentimientos comunes: la buena onda con la que se produjo el trabajo en grupo y la alegría de ver surgir algo nuevo de los elementos en desuso que se les proporcionó para el trabajo: lonas publicitarias, prendas que las marcas habían descartado, retazos de telas y materiales muy diversos. Con eso lograron colecciones que no sólo fueron atractivas, sino que reflejaron estados emocionales. 

Si bien la consigna fue trabajar pensando en la post pandemia, lo cierto es que estos grupos de jóvenes sintieron la necesidad de expresar sentimientos vinculados al aquí y ahora: el desafío de la soledad, el encierro, el anhelo de intercambiar y socializar, la esperanza. En cada uno de los grupos se notó el ideal de trabajar para que en el futuro la producción sea menos contaminante, soñando con un planeta más limpio.

Valentina Fusco, de Integra -la Escuela de Pablo Giménez- señala que en este momento los jóvenes no encuentran la motivación para vestir y socializar. “Quisimos “rejuvenecer” a esos jóvenes que a causa de la pandemia están vestidos con ropa cómoda pero casi siempre ancha y sin color: falta la oportunidad de salir, divertirse y experimentar con al vestir. Buscamos que estos productos “dieran vida”.  El nombre de la colección ROTURA alude no solamente al patchwork como técnica de trabajo sino a la persona que experimenta un quiebre emocional generado por la pandemia. Logramos un modelo de jean que fue realmente comercial y se vendieron todos en los primeros días del pop up”.

También tuvieron que acudir a saberes ancestrales (trabajo manual, técnicas nuevas basadas en teñidos tradicionales, etc.) y fue muy positivo el concepto del equipo multidisciplinario: estudiantes de diseño textil, de diseño industrial y de comunicación de moda tuvieron que aunar fuerzas y en algunos casos, por la premura de la entrega, idear procesos nuevos. En el camino salieron de su área específica para descubrir horizontes más amplios.

Camila Zerbino, estudiante de ORT destaca cuánto que lograron integrarse en una excelente sinergia entre las distintas carreras y aprender mucho una de otra. Investigaron en el público objetivo, que trabaja con la modalidad de home office, y detectaron que la pandemia había generado situaciones de angustia y agobio al no tener un espacio para separar el trabajo y el tiempo libre. “Buscamos algo empático, que apuntara a la distensión. Lo manual es terapéutico y quisimos estampar frases positivas y a la vez estimular al usuario a intervenir el producto y buscar lo terapéutico que tienen las actividades manuales”.

Agustín Fernández de la EUCD sugiere que para su equipo fue parte de la búsqueda de experiencias anticipatorias a lo que sería su tarea profesional. En la Licenciatura se trabaja mucho sobre el tema del upcycling y la economía circular, así que también fue estimulante el hecho de recuperar productos que de otro modo iban a descartarse y “quedar en el olvido”.  

Sofía Carratu formó parte de otro equipo de Integra, y destaca en este proyecto la oportunidad de generar una moda más consciente dentro del Shopping que es un espacio de alto consumo. Apunta a comunicar que se puede ser más sustentable y consumir de un modo más cuidadoso con el ambiente. El proyecto de su equipo se llamó REPARO como una referencia al upcycling pero también a la necesidad de repararse emocionalmente en función de todo lo que la sociedad está viviendo. 

Antonella Battagliese, estudiante de ORT y única integrante de la carrera de diseño de modas dentro de su equipo, nos cuenta que eligieron el nombre RENOMADE como un juego de palabras entre las tres R (reducir, reutilizar, reciclar) integrado con la idea de un trabajador “nómade” que tiene que buscar compatibilizar el trabajo en el hogar y fuera de él, registrando los cambios en el mundo del trabajo que probablemente sigan impactando después de la pandemia.