Cómo elegir entre los tipos y texturas de bases

Por Mariella Figueredo

¿Cuántas marcas, tipos, variedades, colores y fórmulas hemos probado en búsqueda de la base perfecta? Seguramente la respuesta de la mayoría sea: “¡tantas que ya ni me acuerdo!” Y si bien es una búsqueda tediosa, cara y cansadora, las que hemos encontrado la ganadora sabemos que no tiene precio. Encontrar la base que mejor te va, es uno de los descubrimientos más importantes en la rutina de belleza de una mujer.

Backstage Natalie Stal – backstage Dressmix

¿Cuál es la función de la base?

“La base”, como lo indica su nombre, es la base de todo el maquillaje y la clave para que nuestro rostro esté hermoso; muchos maquilladores dicen que es el lienzo sobre el que pintar. Cubre imperfecciones, empareja la piel, brinda un acabado liso, perfecto y aterciopelado; la prepara para lo que viene luego y –fundamentalmente- tiene una función fijadora, logrando que el resto de los productos duren más. Su objetivo es, en esencia, emparejar la piel.

Muchas creen en el mito que usar base de maquillaje es malo para la piel, que saca granitos y no la deja respirar. Pero no es nada más que eso, un mito: genera el efecto contrario, la protege del medio ambiente, de la suciedad y de las agresiones externas, actuando como una barrera. El inconveniente se genera cuando una se va a dormir maquillada; ahí sí que –inexorablemente- se taparán nuestros poros.

¿Cómo elegir la base?

Lo primero que debemos tener en cuenta es que el propósito de la base es unificar el tono de la piel y cubrir imperfecciones, y no –como erróneamente podría creerse- dar color. Por esta misma razón, el tono de la base que seleccionemos debe ser de nuestro mismo tono o uno menos. 

Para encontrar el color perfecto lo ideal es probarla sobre la muñeca o en la mandíbula, idealmente bajo luz natural. Seguramente necesitemos probar 3 ó 4 tonos -uno al lado del otro- para comparar y encontrar el indicado. Por supuesto que, además del tono correcto, debemos adquirir aquella que sea la indicada para nuestro tipo de piel.

Tipos y texturas de bases

Cada piel necesita un tipo de base distinta que se adecue a sus características:

– las de textura fina, por lo general, se recomiendan para el día y son ideales para pieles jóvenes; pueden ser líquidas, compactas o humectantes y dan un efecto mate.

– las de textura intermedia, se usan para el día o la noche indistintamente y son medianamente cobertoras. Las hay fluidas o con efecto polvo.

– las de textura gruesa tienen un alto poder cobertor, pero son bastantes pesadas y cremosas. Se recomiendan únicamente para la noche.

Líquidas, compactas, cremosas, mousse, y un largo etcétera.

Bases líquidas:

Pueden ser más o menos densas y, en términos generales, sirven para todo tipo de piel, con los siguientes matices:

líquida común: para todo tipo de piel, por lo general no son muy cobertoras y son ideales para el día.

líquida satinada: para pieles jóvenes, no es cobertora. Si bien es ideal para la noche, no se recomienda para fotografías.

líquida efecto polvo: su textura es tipo mousse, lo que permite dejar la piel sin brillo y mate. Es ideal para pieles grasas.

líquida efecto lifting: 100% para pieles maduras y con líneas.

Bases cremosas:

Se recomiendan para pieles normales y secas; al ser bastante más espesas que las líquidas, no se aplican en pieles mixtas o grasas ya que pueden ocasionar acné.

Bases en polvo:

Ayudan a dar un tono mate y eliminan el brillo. 

Bases compactas:

Son una combinación de una base en crema y una base en polvo. Son ideales para pieles grasas.

Bases oil-free:

Oil-free significa que son libres de aceites, por lo que son perfectas para un cutis muy brillante y graso.

¿Cómo aplicar la base?

Antes de aplicar la base o cualquier otro maquillaje, el paso previo fundamental es limpiar correctamente la piel, dejándola libre de suciedad o agentes externos. A continuación, es recomendable aplicarse una crema hidratante para que la base corra y penetre mejor.

Para aplicar la base podemos utilizar una brocha, una esponja o hasta los dedos; la herramienta que utilicemos depende básicamente del tipo de base que nos apliquemos.

Cuando son líquidas, podemos utilizar indistintamente cualquiera de las tres herramientas; lo más práctico para un maquillaje en casa es aplicar una pequeña cantidad de base en la frente, mejillas y mentón, para luego extenderla -con la yema de los dedos o una esponjita de latex- realizando movimientos rápidos, circulares y ascendentes.

Las bases compactas deben aplicarse con una esponja apenas húmeda, para lograr un efecto fresco y natural. Lo ideal es aplicarlas a lo largo de todo el rostro con suaves golpecitos, esparciéndola y difuminándola. A propósito, difuminar la base -sea cual sea el tipo- es la clave para lograr un maquillaje imperceptible, prolijo y natural. Es muy importante cubrir toda la cara e incluir el cuero cabelludo, las orejas y el cuello para lograr un acabado más natural -evitando el efecto “mascarilla”, dejando los límites o bordes muy marcados-. Siempre es mejor comenzar con poca cantidad; el fin es resaltar nuestro rostro y evitar –a toda costa- un efecto artificial. Siempre habrá tiempo para sumar producto; retirar exceso de base, por lo general, no funciona. En otras palabras, la base debe iluminar la piel sin que el producto se note.

Es muy importante la luz con la que nos maquillemos, en especial cuando apliquemos la base; lo ideal es maquillarse con la luz con la que nos van a ver. Para salir de día deberemos maquillarnos con luz natural y si vamos a salir de noche o a asistir a un evento, con luz artificial.

Finalmente, para lograr una prolongación de su duración y fijación, es recomendable aplicar un polvo traslúcido posterior a la base.

Bases según tipo de piel

Todo tipo/normal Seca Mixta a grasa Madura
 

Hidratantes con color:

Si sos de esas mujeres que detestan usar bases o simplemente sos muy perezosa para maquillarte, lo ideal es que utilices un hidratante con color; no sustituye completamente la función de la base pero por lo menos es mejor que no utilizar nada. 

Todas las mañanas, luego de limpiarte el rostro, aplicá una capa de un hidratante con color: vas a humectar e hidratar la piel y a otorgarle un poco de color que logrará unificar tu tono. Es importante que tanto el hidratante con color como la base tengan protección solar.

Ojeras, enemigas íntimas:

Ninguna esta libre de esas odiosas marcas oscuras debajo de los ojos, producto de una noche de poco sueño, cansancio, estrés, y muchos otros factores de nuestra vida diaria. Pero, para nuestra alegría, ¡existen los tan amados correctores!

El corrector es el primer paso del maquillaje, previo a la base, y es clave para disimular ojeras, manchas, granitos, enrojecimientos o cualquier defecto que necesitemos corregir.

Existen varios tipos de correctores: líquidos, en barra o compactos. Y también diversidad de tonos: beige, amarillo, verde y hasta violeta. Para maquillarnos nosotras en casa, no debemos complicarnos con las opciones más profesionales (como los verdes y violetas); lo ideal es encontrar el tipo que nos resulte más fácil de aplicar y el color que más se confunda con el de nuestra piel.

Lo recomendado es aplicarlo en pequeñas cantidades sobre las zonas a corregir, con un pincel, esponja o incluso la yema de los dedos y esparcirlo hasta lograr difuminarlo y disimular la mancha o defecto a corregir. Luego aplicamos base y polvo para lograr un maquillaje reluciente y con acabado perfecto.

Bonus track: para un look “au naturel”, aplicar base en las zonas rojizas u ojeras, un toque de rubor en crema color damasco, máscara de pestañas marrón, bálsamo de labios,  et voilá!