La cara más linda

Lo sabemos: si queremos un rostro radiante, debemos cuidarlo en función de nuestra edad y características particulares. En este sentido, como en tantos otros, la constancia es la clave; y si buscamos buenos resultados, no debemos copiar lo que otras hacen: todas tenemos tipos de piel y necesidades distintas, por lo que habrá tantas rutinas como mujeres interesadas en cuidarse.

Ahora bien: ¿cómo saber cuál es la adecuada para nosotras? Un buen primer paso es consultar a un especialista: así, bastará una visita a un dermatólogo o a una cosmetóloga médica para que estudien nuestra piel y, en base a los resultados y los objetivos que planteemos, definir la mejor rutina de cuidado para nuestro caso.

A no engañarnos: la mayoría, en algún momento, nos vimos en la tentación de comprar algún producto que no necesitamos, ya sea al influjo de la publicidad o por seguir consejos de otras. Y no es que el producto sea necesariamente malo, sino que -lo más probable- lo que compres o te recomienden no sea lo más indicado para tu piel. ¿Cómo evitar esto? Simple: seguir a rajatabla las recomendaciones del profesional.  Y si lo que queremos es experimentar un poco, deberíamos, al menos, investigar: así, leer los ingredientes del producto, chequear comentarios de otros usuarios en las redes y pedir muestras para probar cómo funcionan en nuestra piel, pueden darnos la tranquilidad necesaria para dar el paso.

KEEP IT SIMPLE

A la hora de armar nuestra rutina, otro consejo saludable es mantenerla lo más simple posible. Es que con tantos lanzamientos y nuevos productos en el mercado, es normal que nos veamos tentadas a sumar pasos e incorporar productos -tónicos, esencias, serums, scrubs, cremas, aceites, y un largo etcétera-, esperanzadas de que serán la solución a nuestras plegarias. Pero ello puede llevar a cometer excesos que, como sabemos desde siempre, no son buenos: menos es más, y en el equilibrio está la clave.

En cualquier caso, hay cuatro pasos básicos que siempre tienen que estar presentes: limpiar, tratar, hidratar y proteger. Y en todos ellos, es necesario tomarse el tiempo necesario para encontrar el tipo de producto que mejor se adapte a nuestro tipo de piel. Así:

En cualquier caso, hay cuatro pasos básicos que siempre tienen que estar presentes: limpiar, tratar, hidratar y proteger. Y en todos ellos, es necesario tomarse el tiempo necesario para encontrar el tipo de producto que mejor se adapte a nuestro tipo de piel. Así:

–  para limpiar, existen diversos tipos de productos -aguas micelares, leches, geles, aceites y mouses-, pero la clave estará en encontrar aquél que deje la piel limpia, evitando a la vez la sensación de resequedad en la piel;

–  a la hora de tratar, lo que buscamos es “combatir” aquello que, en general, más nos preocupa: por ejemplo, eliminar el acné, suavizar nuestras líneas de expresión o aclarar manchas, solo por mencionar algunas de las causas más habituales. Para este paso, lo más recomendable es un serum o un tónico exfoliante (exfoliación química), una solución relativamente novedosa que está desplazando al ya clásico scrub (exfoliación física).

–  a continuación, debemos hidratar. En estos casos, las opciones suelen reducirse a una crema, un balm o un aceite. La consulta al especialista puede ser muy valiosa a la hora de conocer características de cada una, como paso previo a definir la mejor para nosotras.

–  por último, proteger: no importa la estación del año en la que nos encontremos, es fundamental aplicar protector solar. Como todas sabemos, la radiación ultravioleta es un factor de riesgo cada vez más significativo, y debemos tomar todos los recaudos posibles si lo que queremos es cuidarnos.

BED, BATH & BEYOND

Naturalmente, pueden sumarse un par de productos o pasos adicionales. ¿Algunas ideas? Podemos sumar una esencia o mist, agregar una fuente de hidratación extra aplicando un aceite luego de la crema, hacernos una limpieza profunda cada dos meses, o aplicarnos máscaras que traten necesidades puntuales.

Asimismo, podemos ir introduciendo algunos cambios en nuestros productos, en particular acompañando las estaciones. Ahora que se acerca el frío, por ejemplo, nuestra piel tiende a secarse más y a sensibilizarse con el frío, el viento y la calefacción, por lo que son necesarios más nutrientes: por eso, podemos sumar un aceite y cambiar el limpiador en gel por una leche o crema. Simple, ¿no?

Productos recomendados:

2018-06-19T14:40:26+00:00 11 junio, 2018|